Pr??logo
Hoy me he levantado y no me dol??a nada, me sent??a en forma despu??s de un sue??o satisfactorio. Me he preparado el primer caf??, me he encendido el primer cigarrillo, me he duchado, he saludado a Jara, o m??s bien, Jara a m??, he bajado con ella al parque. Todav??a hacia un fresco muy agradable a esas horas. He visto y o??do un pito real probablemente nacido esta primavera y varias lavanderas agitando su larga cola junto al canal. Hemos vuelto a subir, los dos moviendo el rabo, yo simb??licamente. Me he preparado un desayuno satisfactorio con fruta, yogur, pan y mi segundo caf?? del d??a. Me he sentado junto al balc??n antes de que empezara el calor y he abierto el excelente libro de la historiadora Mary Beard sobre la historia de Roma que me est?? gustando mucho, lo recomiendo. A continuaci??n lo he vuelto a cerrar y he abierto el port??til ???pensaba preparar la excursi??n que tenemos prevista varios amigos???, pero antes he empezado a leer la prensa y mi burbuja ha estallado. Tengo una vida razonablemente buena, no le echo la culpa a nadie cercano si no es a??n mejor. No tengo casi patrimonio pero tampoco deudas y cuento con los recursos justos y suficientes para ser bastante due??o de mi tiempo. No hay mayor lujo ni menos superfluo. Y de pronto me he puesto a escribir esto, como si los titulares de la prensa me hubieran provocado una intoxicaci??n aguda.
Diatriba
"Una idea muerta origina m??s fanatismo que una idea viva: es m??s, s??lo la muerta lo origina. Porque los est??pidos, como los cuervos, s??lo sienten las cosas muertas. Y son tantos los que se agolpan en las cosas muertas que, a menudo, dan la impresi??n de algo vivo." Leonardo Sciascia
No sig??is leyendo si se os atragantan las diatribas. Adem??s, esto no est?? escrito negro sobre blanco, sino negro sobre negro, retomando el afortunado titulo del libro del gran Leonardo Sciascia sobre la realidad social de la Italia de finales de los setenta. Afinad la vista. En mis brever??as intento esmerarme y no dar respuestas simples a problemas complejos dentro de mis limitaciones y de la limitaci??n autoimpuesta por la concisi??n para obtener destilados que no sean intragables. Hoy no puedo. Me gusta la vida, es preciso que lo proclame, pero a veces el pesimismo me abruma. Siento algo duro, s??lido, inadmisible en mi interior, mientras la vida fluye y las soluciones a los tremendos problemas se evaporan como gas. S??lido, l??quido y gaseoso, el pesimismo de los estados de la materia de esta sociedad del siglo nuevo.
El pacto social que est?? en la ra??z de los Estados y naciones se ha convertido en papel mojado para los poderosos y en una madrastra coercitiva para los dem??s. Es lo que el soci??logo polaco Zygmunt Bauman llama ???la modernidad l??quida???, donde los acuerdos en los que se basa la convivencia y las relaciones con los poderes son temporales, pasajeros y v??lidos s??lo hasta nuevo aviso. O lo s??lido se desvanece en el aire, conforme a la formulaci??n del marxista de los setenta Marshall Berman o lo s??lido se licua, conforme a Bauman. El caso es que, en nuestras estructuras sociales, en las que hasta hace poco conf????bamos, nada parece suficientemente s??lido. As?? las cosas, el descr??dito de la pol??tica se origina porque ya no ofrece solidez, bien porque es tan vacua como el aire, bien por se convierte en agua pasada, dependiendo de la met??fora que elijamos entre los estados f??sicos de la materia.
El pacto social que est?? en la ra??z de los Estados y naciones se ha convertido en papel mojado para los poderosos y en una madrastra coercitiva para los dem??s. Es lo que el soci??logo polaco Zygmunt Bauman llama ???la modernidad l??quida???, donde los acuerdos en los que se basa la convivencia y las relaciones con los poderes son temporales, pasajeros y v??lidos s??lo hasta nuevo aviso. O lo s??lido se desvanece en el aire, conforme a la formulaci??n del marxista de los setenta Marshall Berman o lo s??lido se licua, conforme a Bauman. El caso es que, en nuestras estructuras sociales, en las que hasta hace poco conf????bamos, nada parece suficientemente s??lido. As?? las cosas, el descr??dito de la pol??tica se origina porque ya no ofrece solidez, bien porque es tan vacua como el aire, bien por se convierte en agua pasada, dependiendo de la met??fora que elijamos entre los estados f??sicos de la materia.
Sin embargo, hay cosas que se concretan bien, se van solidificando, incrust??ndose como costras que atascan los necesarios desag??es, como la desigualdad creciente, la xenofobia hacia los inmigrantes o los nacionalismos siempre tan decimon??nicos por mucho que se vistan de revoluci??n, incluso de revoluci??n digital. La riqueza de unos pocos, creciente, no beneficia a todos, aunque as?? lo disfracen las proclamas de sus servidores pol??ticos y lo llamen ???crecimiento, desarrollo y progreso???. Las tres dichosas palabritas son desde hace mucho zapatos descosidos del lenguaje. No te los pongas porque no sirven para caminar.
La propiedad privada se considera sacrosanta. Podr??amos estar de acuerdo si estuviera m??nimamente mejor distribuida y desde luego los experimentos para abolirla (supuestamente) han resultado tan ineficaces como dolorosos. Adem??s tiene un corolario inadmisible: privatizar beneficios y socializar los inconvenientes. La riqueza de los de arriba no se filtra a los de abajo, la membrana que separa a ambos, como las biol??gicas, es semipermeable, s??lo funciona en una direcci??n para los beneficios, hacia arriba, y en la otra, hacia abajo, los inconvenientes. Exactamente igual que la membrana de una c??lula permea al exterior sus desechos y al interior sus nutrientes.
La soledad es un grave problema y las mal llamadas Redes Sociales, donde borras o a??ades amigos con un clic, son un placebo donde no necesitas habilidades sociales ni disfrutas de las de otros, por lo que, con su propensi??n a propiciar las simplezas y los insultos, me parecen en conjunto lo contrario: peligros antisociales. De hecho, detecto que las interacciones sociales reales, vis a vis, son cada vez m??s crispadas y menos f??ciles. Todo ello se beneficia de la destrucci??n de lo comunitario a favor del individualismo extremo.
La crisis de la democracia es un colapso de la confianza, aupado y permitido por la creciente mala educaci??n, en su sentido m??s noble y amplio, de los ciudadanos, promovida desde arriba y reconvertida en caduca formaci??n laboral. El conflicto ya no es, como en los dos pasados siglos, entre clases sociales, sino entre cada individuo con la sociedad, y es m??s f??cil atacar al individuo de al lado que al poder que nos controla a todos. No otra cosa hacen los terroristas con sus atentados hacia masas de inocentes. Lo malo es que Libertad y Seguridad, en este mundo gaseoso, digital, fluido, son casi inviables de conciliar. Ambos conceptos son los extremos de un balanc??n en el que si uno aumenta el otro necesariamente disminuye. Y la org??a consumista no es libertad, sino esclavitud, el sistema la necesita. Un insatisfactorio y temporal suced??neo.
Ante todo este panorama gaseoso o l??quido, pero s??lido en sus partes peores, uno contempla con desaliento a los l??deres, que no son ya Mandela, ni Palme, ni Brandt, sino est??pidos, corruptos o por lo menos incapaces. En su disculpa hay que decir que el poder, cada vez m??s omn??modo, se ha globalizado, mientras que las pol??ticas que deber??an controlarlo siguen siendo locales, estrechas, nacionalistas ni siquiera regionales. Los pol??ticos, tan ufanos, tan bobos, tan autoenga??ados algunos, tan codiciosos, tan mancos (tienen las manos cortadas) ??Los tuertos guiando a los ciegos?, conforme a la genial imagen de Shakespeare retomada por Saramago. No, ya no. En todo caso mancos arreando ciegos, como ganado.
Ya no hay certezas, pero como los seres humanos las necesitamos, muchos se refugian en los irracionalismos de las religiones, los misticismos y los nacionalismos. Los movimientos de indignados est??n bien para denunciar todo esto, pero son negativos por definici??n, no han demostrado saber construir nada alternativo, s??lo denunciar lo malo, lo que desde la estricta l??gica formal es necesario, pero no es suficiente. En cuanto a los partidos de siempre, el problema no es que est??n equivocados sino que no controlan los instrumentos para cambiar esta sociedad.
Lo siento, s?? que esto es un desahogo poco eficaz, pero no siempre consigo que el optimismo de mi voluntad compense el pesimismo de mi inteligencia y as??, cada vez me interesa menos qui??n pacta con quien, y qui??n dice que aprecia m??s a los d??biles de abajo y que se enfrentar?? a los poderosos de arriba. ??Y t??, Lansky, qu?? haces, tanto que criticas? Me evaporo como cualquier gas, como mucho intento nadar contracorriente en el fluido mal??volo del mundo. Un puto cabezota con demasiadas lecturas, un loco. Como Don Quijote.
Soy lo opuesto de un envidioso. El envidioso no s??lo no se alegra de que les vaya bien a los dem??s, sino que le apena. No envidio a los ricos y poderosos, pero me apenan y me causan dolor.
La propiedad privada se considera sacrosanta. Podr??amos estar de acuerdo si estuviera m??nimamente mejor distribuida y desde luego los experimentos para abolirla (supuestamente) han resultado tan ineficaces como dolorosos. Adem??s tiene un corolario inadmisible: privatizar beneficios y socializar los inconvenientes. La riqueza de los de arriba no se filtra a los de abajo, la membrana que separa a ambos, como las biol??gicas, es semipermeable, s??lo funciona en una direcci??n para los beneficios, hacia arriba, y en la otra, hacia abajo, los inconvenientes. Exactamente igual que la membrana de una c??lula permea al exterior sus desechos y al interior sus nutrientes.
La soledad es un grave problema y las mal llamadas Redes Sociales, donde borras o a??ades amigos con un clic, son un placebo donde no necesitas habilidades sociales ni disfrutas de las de otros, por lo que, con su propensi??n a propiciar las simplezas y los insultos, me parecen en conjunto lo contrario: peligros antisociales. De hecho, detecto que las interacciones sociales reales, vis a vis, son cada vez m??s crispadas y menos f??ciles. Todo ello se beneficia de la destrucci??n de lo comunitario a favor del individualismo extremo.
La crisis de la democracia es un colapso de la confianza, aupado y permitido por la creciente mala educaci??n, en su sentido m??s noble y amplio, de los ciudadanos, promovida desde arriba y reconvertida en caduca formaci??n laboral. El conflicto ya no es, como en los dos pasados siglos, entre clases sociales, sino entre cada individuo con la sociedad, y es m??s f??cil atacar al individuo de al lado que al poder que nos controla a todos. No otra cosa hacen los terroristas con sus atentados hacia masas de inocentes. Lo malo es que Libertad y Seguridad, en este mundo gaseoso, digital, fluido, son casi inviables de conciliar. Ambos conceptos son los extremos de un balanc??n en el que si uno aumenta el otro necesariamente disminuye. Y la org??a consumista no es libertad, sino esclavitud, el sistema la necesita. Un insatisfactorio y temporal suced??neo.
Ante todo este panorama gaseoso o l??quido, pero s??lido en sus partes peores, uno contempla con desaliento a los l??deres, que no son ya Mandela, ni Palme, ni Brandt, sino est??pidos, corruptos o por lo menos incapaces. En su disculpa hay que decir que el poder, cada vez m??s omn??modo, se ha globalizado, mientras que las pol??ticas que deber??an controlarlo siguen siendo locales, estrechas, nacionalistas ni siquiera regionales. Los pol??ticos, tan ufanos, tan bobos, tan autoenga??ados algunos, tan codiciosos, tan mancos (tienen las manos cortadas) ??Los tuertos guiando a los ciegos?, conforme a la genial imagen de Shakespeare retomada por Saramago. No, ya no. En todo caso mancos arreando ciegos, como ganado.
Ya no hay certezas, pero como los seres humanos las necesitamos, muchos se refugian en los irracionalismos de las religiones, los misticismos y los nacionalismos. Los movimientos de indignados est??n bien para denunciar todo esto, pero son negativos por definici??n, no han demostrado saber construir nada alternativo, s??lo denunciar lo malo, lo que desde la estricta l??gica formal es necesario, pero no es suficiente. En cuanto a los partidos de siempre, el problema no es que est??n equivocados sino que no controlan los instrumentos para cambiar esta sociedad.
Lo siento, s?? que esto es un desahogo poco eficaz, pero no siempre consigo que el optimismo de mi voluntad compense el pesimismo de mi inteligencia y as??, cada vez me interesa menos qui??n pacta con quien, y qui??n dice que aprecia m??s a los d??biles de abajo y que se enfrentar?? a los poderosos de arriba. ??Y t??, Lansky, qu?? haces, tanto que criticas? Me evaporo como cualquier gas, como mucho intento nadar contracorriente en el fluido mal??volo del mundo. Un puto cabezota con demasiadas lecturas, un loco. Como Don Quijote.
Soy lo opuesto de un envidioso. El envidioso no s??lo no se alegra de que les vaya bien a los dem??s, sino que le apena. No envidio a los ricos y poderosos, pero me apenan y me causan dolor.
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