El Poder
De joven renegaba del poder y me cre??a un libertario, pero s??lo era rebelde y, en cierto modo, lo sigo siendo, pero s?? m??s.
No s?? si la mayor??a de los profesorcillos de Pol??ticas de Podemos han asimilado la primera lecci??n de su especialidad. El Poder (lleva may??sculas) es la habilidad de inducir a alguien a hacer algo que de otro modo no har??a, o de disuadirlo de hacer algo que en otras circunstancias har??a, a trav??s de la coacci??n y la recompensa. Zanahorias y palos. La coacci??n se basa en el miedo a la violencia y al sufrimiento: ???obedece o lo lamentar??s???. Esto es tan cierto para los matones de patio de colegio como para El Pacto de Varsovia. Ley y orden. Hasta las democracias tienen el monopolio del uso de la fuerza, especialmente las democracias. La recompensa funciona con la promesa: ???Obedece y obt??n beneficios???. As?? funcionan las bases de la OTAN en los Estados no miembros y el hecho de que soportemos trabajos de mierda. Como la energ??a, que es lo que es en el fondo, el poder no se crea ni se destruye, ni se gana ni se pierde; como la gracia de los creyentes, visita a algunos, los inviste, nunca est?? en su posesi??n, aunque eso es lo que creen los locos. Y no es inocuo ni para los que lo detentan temporalmente. Es el crack, la coca??na del Ego, que pasa a trav??s de distintos anfitriones a trav??s de las urnas, en los mejores casos, de la guerra, del dinero, del matrimonio y del nacimiento azaroso y constituye la trama de la historia, sus cartas m??s o menos marcadas. Con el poder puedes impartir justicia, mejorar la vida de la gente o no deteriorar el planeta, pero tambi??n convertir agradables ciudades en ruinas humeantes, esclavizar a las personas y robarles su futuro y sus vidas, por lo que el poder en s?? es amoral, no inmoral, como cre??an los anarquistas p??nfilos. Ronald Reagan gan?? la Guerra Fr??a por accidente, pero ten??a el poder; la mayor??a de nuestros l??deres pol??ticos son en s?? mismos accidentes, pero no tienen el poder. El poder lo tiene el dinero y otros pol??ticos y empresarios, y lo saben, y la gente, y no lo sabe.
La ciudadan??a
Se habla mucho de regenerar la pol??tica, de regenerar a los pol??ticos, a los sindicatos, a los empresarios, pero todos y cada uno de ellos halagan a los ciudadanos, son su clientela. Los ciudadanos son como esos millones de moscas que comen mierda del grafitti que te manda que t?? tambi??n la comas: no pueden equivocarse. Vaya si pueden. Porque la ciudadan??a es sin embargo la que m??s necesita regenerarse, educarse, librarse de sus malos h??bitos. Maquiavelo dec??a que si no pueden amarte (al pr??ncipe) al menos que te teman. Los ciudadanos aman y temen, sin criterios. Los pol??ticos mienten a los ciudadanos, los pol??ticos se corrompen y roban dinero p??blico, pero a menudo eso apenas les pasa factura entre sus votantes. ??Qu?? sucede? Como se??ala David Roberts, inventor de la expresi??n ???pol??tica de la posverdad???, los votantes no se inspiran por los principios de la Ilustraci??n. Ni siquiera por lo que m??s les conviene. No re??nen datos, sacan conclusiones, comparan y eligen despu??s el partido o la opci??n que m??s se acerca a esas conclusiones, sino que opera a la inversa, no con juicios sino con prejuicios. Primero eligen su tribu, su partido, su l??der;a continuaci??n adoptan los principios de esa tribu, lo que algunos llaman ideolog??a, aunque no es eso, en general estableci??ndose en la dicotom??a izquierdas y/o derechas; finalmente eligen aquellos datos que apoyan esas posiciones previas y desechan los dem??s que las contradicen y votan en consecuencia. La ??nica forma efectiva de regenerar a la ciudadan??a es por medio de un proceso lento: la educaci??n, por eso los poderes la destruyen y la convierten en una suerte de formaci??n para buscar trabajo de obsolescencia calculada y no en lo que deber??a ser: una forma de proporcionar instrumentos para enfrentar la realidad y sacar conclusiones por uno mismo; y por eso, los fascismos, como el espa??ol en la Guerra y la posguerra civil, lo primero que hacen al triunfar es fusilar a los maestros. Cr??anme, con la ciudadan??a que tenemos tras la larga ??poca negra y gris del franquismo pendiente de ser superada, los lamentables pol??ticos que tenemos son exactamente los que (estad??sticamente) nos merecemos. Personalmente yo no merezco estos conciudadanos m??s preparados para ser s??bditos (o catalanes, o espa??oles, o sus muertos) que verdaderos ciudadanos libres y cosmopolitas, solidarios e inteligentes. Con una mala ciudadan??a, las democracias no son un abuso de la estad??stica, como dec??a Borges, sino un dominio de la ignorancia manipulable.
Se habla mucho de regenerar la pol??tica, de regenerar a los pol??ticos, a los sindicatos, a los empresarios, pero todos y cada uno de ellos halagan a los ciudadanos, son su clientela. Los ciudadanos son como esos millones de moscas que comen mierda del grafitti que te manda que t?? tambi??n la comas: no pueden equivocarse. Vaya si pueden. Porque la ciudadan??a es sin embargo la que m??s necesita regenerarse, educarse, librarse de sus malos h??bitos. Maquiavelo dec??a que si no pueden amarte (al pr??ncipe) al menos que te teman. Los ciudadanos aman y temen, sin criterios. Los pol??ticos mienten a los ciudadanos, los pol??ticos se corrompen y roban dinero p??blico, pero a menudo eso apenas les pasa factura entre sus votantes. ??Qu?? sucede? Como se??ala David Roberts, inventor de la expresi??n ???pol??tica de la posverdad???, los votantes no se inspiran por los principios de la Ilustraci??n. Ni siquiera por lo que m??s les conviene. No re??nen datos, sacan conclusiones, comparan y eligen despu??s el partido o la opci??n que m??s se acerca a esas conclusiones, sino que opera a la inversa, no con juicios sino con prejuicios. Primero eligen su tribu, su partido, su l??der;a continuaci??n adoptan los principios de esa tribu, lo que algunos llaman ideolog??a, aunque no es eso, en general estableci??ndose en la dicotom??a izquierdas y/o derechas; finalmente eligen aquellos datos que apoyan esas posiciones previas y desechan los dem??s que las contradicen y votan en consecuencia. La ??nica forma efectiva de regenerar a la ciudadan??a es por medio de un proceso lento: la educaci??n, por eso los poderes la destruyen y la convierten en una suerte de formaci??n para buscar trabajo de obsolescencia calculada y no en lo que deber??a ser: una forma de proporcionar instrumentos para enfrentar la realidad y sacar conclusiones por uno mismo; y por eso, los fascismos, como el espa??ol en la Guerra y la posguerra civil, lo primero que hacen al triunfar es fusilar a los maestros. Cr??anme, con la ciudadan??a que tenemos tras la larga ??poca negra y gris del franquismo pendiente de ser superada, los lamentables pol??ticos que tenemos son exactamente los que (estad??sticamente) nos merecemos. Personalmente yo no merezco estos conciudadanos m??s preparados para ser s??bditos (o catalanes, o espa??oles, o sus muertos) que verdaderos ciudadanos libres y cosmopolitas, solidarios e inteligentes. Con una mala ciudadan??a, las democracias no son un abuso de la estad??stica, como dec??a Borges, sino un dominio de la ignorancia manipulable.


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