miércoles, 14 de septiembre de 2016

Efectos inesperados de las guerras sucias y pintar con chinches en la pared





La guerra sucia de las cloacas del Estado Espa??ol contra la ETA supuso uno de los mejores avales para esos ves??nicos asesinos. De esa torpe forma los sucesivos gobiernos de la democracia y en especial el de esa Reina Madre del socialismo espa??ol que es Felipe Gonz??lez les concedieron a los etarras una condici??n de v??ctimas que no merec??an. Igualmente tengo la certeza que bombardear pa??ses del Cercano Oriente so pretexto de luchar contra el terrorismo islamista es una inapreciable ayuda a esos terroristas a los que supuestamente se combate de modo tan toscamente indiscriminado. No s??lo porque esa declaraci??n de ???Guerra contra el Terrorismo??? es concederles un estatus de combatientes que no merecen, sino porque de alguna forma esas bombas de racimo han provocado, a modo de siembra, el surgimiento de m??s terroristas nacidos en el seno de esas naciones occidentales. En suma, algo parecido a lo que explica la proliferaci??n del budismo tibetano en Occidente en los a??os sesenta de las flores y los hippies, multiplicado en m??ltiples escuelas y centros en todo el mundo, uno justo debajo de mi casa. Cuando los chinos invadieron el T??bet en octubre de 1950 y quemaron monasterios, mandaron al exilio a numerosos monjes que se apresuraron a sembrar el budismo tibetano a los cuatro vientos, desde California a C??diz. 





No s?? si hab??is le??do las cartas de Flaubert a su amada Louise Colet. Son bastante porno, incitantes cuanto menos. Cuando el estilista normando la escribe ???su co??o m??s c??lido que el vientre me calentaba como con un hierro???, hablando de una famosa prostituta que hab??a conocido en Egipto, estaba muy convencido de su propio genio al infligir semejante suplicio a la amada del pa??s de origen, o puede que se considerase inocente y su obscenidad s??lo perteneciese al dominio del viaje o de la ciencia, no s??. Pero lo que m??s me gust?? fue un pasaje, digno de Henri Michaux, el pintor y el escritor, en el que cuenta como teniendo a Kutchuk ???la bulliciosa y corrompida peque??a tigresa, la prostituta de marras??? adormecida entre sus brazos, juega a aplastar chinches contra la pared, cuyo olor se mezcla con el s??ndalo de la cortesana, mientras la sangre de los insectos dibuja hermosos grafismos sobre la cal??? Como cuando al entrar en Jaffa percibe al mismo tiempo el olor de los limoneros y el de los cad??veres. Y es que Flaubert sab??a muy bien que belleza y horror se mezclan porque est??n en todas partes, como la fealdad, el dolor, la hermosura y el placer.


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