"??Adios, Louisa! Seca tus ojos y no llores; no todas las balas matan a un buen chico" (Marcha de los granaderos alemanes)
Soy alguien que se sabe ??nico, como todos. Es decir, una persona distinta a las dem??s, como cualquiera. Ejemplarmente vulgar, porque lo m??s vulgar de la condici??n humana es ser como todos y por tanto no parecerse del todo a nadie. He espiado en m?? una vanidad y una debilidad que apenas me atrevo a declarar. Hablo de m?? mismo convencido que no hay en m?? nada rico en virtud o en haza??as, nadie me puede acusar de ostentaci??n: soy un sujeto est??ril y escaso. No quiero hacer amonestaciones ni proponer renuncias, al contrario, ni buscar nada trascendente o simplemente preferible. Ni propongo ejercicios para endurecer la voluntad ni para sobreponernos a nuestra triste (y feliz) condici??n. La religi??n nunca me ha ayudado y en todas detecto un desagradable menosprecio de la vida, pero no por eso propongo una actitud antirreligiosa (de hecho, soy religioso a mi modo) o her??tica, salvo que ser agn??stico o incluso gozosamente ateo lo sea. Simplemente los dogmas religiosos est??n ausentes de mis necesidades y por tanto de mi vida. No tengo dudas de fe, y esas son de las pocas dudas que no tengo. La religi??n es un pu??ado de costumbres y f??rmulas que ayudan a mucha gente y a otras las pierde, pero esas f??rmulas y costumbres las respeto, como cualesquiera otras, pero nada m??s profundo. Soy leal a mi naturaleza, y no me hago ilusiones sobre ella ni pretendo buscar soluciones en un hipot??tico ???m??s all?????. No hay peor locura que la de renegar de lo que uno es. Aunque es aconsejable buscar la perfecci??n, sin obsesiones, ??sta no est?? fuera de las imperfecciones que nos constituyen, sino en ellas mismas. Procuro hacer bien de hombre, no hay nada m??s hermoso, ni ciencia m??s ardua que saber vivir esta vida bien y naturalmente (me est?? dictando alguien). 'El sentido de la vida', como bien saben los Monty Python, es la vida misma, no la muerte o lo que supuestamente viene luego. No aprendo nada de lo que me exige la necesidad, ni me gustan las virtudes que exigen duras gimnasias morales o f??sicas. Ni siquiera la laboriosidad, aunque comprendo que a los genios la inspiraci??n debe sorprenderlos trabajando. Lo que hago bien es porque lo hago con alegr??a y facilidad, lo que mejor me sale es lo que menos me cuesta, as?? que sigo, tambi??n sin obsesiones, la senda que marcan mis placeres; placeres no siempre elevados, sino m??s bien absolutamente animales, incluida el que me proporciona la m??sica, junto al sexo, la comida o las que derivan de saber mirar; ni voluptuosidades prudentes ni fuertes o gloriosas, prefiero las dulces, f??ciles, al alcance de la mano. Un credo hedonista sin pretensiones sublimes, un epicure??smo sin renuncias, pero con fronteras que no quiero franquear, simplemente procurando llegar a los l??mites del placer y cuid??ndome de no ir m??s all??. No recomiendo dejarse la piel en elevados empe??os. Yo no lo hago. Pero me parece estupendo que otros piensen de otro modo, a cada cual seg??n su gusto y alma propias, sin remordimientos de ser como se es. Acepto la inevitabilidad de la muerte como final poco grandioso de algo que nunca lo fue demasiado. Sin autoflagelaciones, sino con la libertad para disfrutar como mejor podamos sin da??ar a otros. O sea, no hay que hacerse ilusiones, pero menos a??n vivir desilusionado. Y es que alguien dijo que hasta en el trono m??s importante del mundo hay que sentarse sobre nuestro culo. Estas son mis escasas convicciones, pero al rev??s que Groucho Marx, si no os gustan, no tengo otras, y hoy soy social y hura??o a partes casi iguales, si algunos me dan la espalda, prefiero verles las nucas que sus caras.
En italiano, maestro se dec??a antiguamente ???pedante???. No he escrito esto encaramado en ning??n p??lpito o tarima, armado de una insigne sabidur??a. Simplemente esta es mi ???profesi??n de fe???, quiz??s motivada ???bueno, seguro??? por la reciente lectura completa de los Ensayos de Montaigne. Un maestro de vida que no quer??a serlo, c??mplice de sus lectores y siempre colocado a su misma altura, una altura elevad??sima, la humana.
__________________________________________________________________________
La edici??n que recomiendo de los Ensayos es la completa editada por El Acantilado basada en la de 1595 de Marie de Gournay con pr??logo del gran Antoine Compagnon y edici??n y traducci??n de J. Bayod Brau, Barcelona, 2007
__________________________________________________________________________
La edici??n que recomiendo de los Ensayos es la completa editada por El Acantilado basada en la de 1595 de Marie de Gournay con pr??logo del gran Antoine Compagnon y edici??n y traducci??n de J. Bayod Brau, Barcelona, 2007

No hay comentarios:
Publicar un comentario