Vale, el PSOE est?? fracturado. Es una mala noticia para Espa??a, pero una cr??nica de una muerte anunciada. Las razones hay que buscarlas tanto en el contexto del declive general de las socialdemocracias en Europa tras la desaparici??n del bloque sovi??tico que las hab??a impulsado como alternativa al bolchevismo, como en los propios errores de este partido y la inanidad de sus ??ltimos secretarios generales, aunque, parad??jica y probablemente hayan sido sus grandes l??deres aclamados e incuestionados, y en concreto Felipe Gonz??lez con su oscuro papel en la guerra sucia y los nepotismos habituales, los mayores responsables de esta debacle.
Ser??a un error considerar esta fractura actual como una simple guerra de poder; es mucho m??s por desgracia, y de ah?? su trascendencia fuera del destino que tenga este partido. De los dos bandos, unos intentan tomar el control desde arriba y los otros desde supuestamente abajo, apoyados en la militancia. Son estrategias para asumir el poder, pero la pregunta es si representan posiciones ideol??gicas y t??cticas (apoyar o no la investidura del PP) diferentes. La segunda parece que s??: abstenci??n los unos, voto en contra los otros. En realidad lo que es m??s relevante es la posici??n (??o psoesici??n?) que debe ocupar un partido socialdem??crata en la Espa??a de hoy. Es un debate que viene de d??cadas: colaborar con la derecha, asumiendo el papel de detergente de los desvar??os y corruptelas de aquella, o presentarse como alternativa, pero ??qu?? alternativa? Es un dilema dif??cil porque pactar con la derecha puede verse como una traici??n y ocupar su lugar es una abdicaci??n de sus esencias. ??Alejarse o acercarse a la derecha o al centro derecha? That is the cuesti??n.
Dilemas parecidos han surgido en toda Europa y el acercamiento entre los centro izquierdas y derechas siempre propician el fortalecimiento de los extremos de izquierda y ultra derecha, que llevan en su esencia la simplificaci??n populista de sus propuestas. Podemos expectante, la fracci??n m??s ultramontana del PP, tambi??n. La ??nica forma de competir, o cerrar el paso, a esos populismos de un lado y de otro es arrebatarles sus propuestas y asumir los cambios de regeneraci??n democr??tica de las viejas pol??ticas que aquellos reivindican.
Por ello, esta no es una guerra entre bandos del PSOE, ni entre partidos espa??oles, sino que es una guerra mundial, o al menos continental y europea. La elecci??n entre estabilidad o transformaci??n y cambio se ha resuelto siempre con los habituales viajes al centro: se han revelado no v??lidos, v??ase ese gran c??nico que es Tony Blair. En tanto, los problemas reales, no s??lo los dom??sticos de Espa??a, siguen en pie. El crecimiento desigual o la desigualdad creciente y la nula justicia redistributiva que una corporaci??n macro empresarial y de intereses como la UE se ve imposibilitada de resolver, si es que tiene intenciones de hacerlo, cosa que dudo. El mayor delito de los socialistas ha sido no profundizar ni quiz??s emprender un proceso de reforma del capitalismo y el control de sus desmanes, que est?? en sus or??genes, la de un socialismo no autoritario alternativo al comunismo desparecido y bien desparecido. Lo del PSOE es solo una peque??a batallita en esta gran guerra que de momento viene ganando, a costa del futuro de todos, el gran capital.
Ser??a un error considerar esta fractura actual como una simple guerra de poder; es mucho m??s por desgracia, y de ah?? su trascendencia fuera del destino que tenga este partido. De los dos bandos, unos intentan tomar el control desde arriba y los otros desde supuestamente abajo, apoyados en la militancia. Son estrategias para asumir el poder, pero la pregunta es si representan posiciones ideol??gicas y t??cticas (apoyar o no la investidura del PP) diferentes. La segunda parece que s??: abstenci??n los unos, voto en contra los otros. En realidad lo que es m??s relevante es la posici??n (??o psoesici??n?) que debe ocupar un partido socialdem??crata en la Espa??a de hoy. Es un debate que viene de d??cadas: colaborar con la derecha, asumiendo el papel de detergente de los desvar??os y corruptelas de aquella, o presentarse como alternativa, pero ??qu?? alternativa? Es un dilema dif??cil porque pactar con la derecha puede verse como una traici??n y ocupar su lugar es una abdicaci??n de sus esencias. ??Alejarse o acercarse a la derecha o al centro derecha? That is the cuesti??n.
Dilemas parecidos han surgido en toda Europa y el acercamiento entre los centro izquierdas y derechas siempre propician el fortalecimiento de los extremos de izquierda y ultra derecha, que llevan en su esencia la simplificaci??n populista de sus propuestas. Podemos expectante, la fracci??n m??s ultramontana del PP, tambi??n. La ??nica forma de competir, o cerrar el paso, a esos populismos de un lado y de otro es arrebatarles sus propuestas y asumir los cambios de regeneraci??n democr??tica de las viejas pol??ticas que aquellos reivindican.
Por ello, esta no es una guerra entre bandos del PSOE, ni entre partidos espa??oles, sino que es una guerra mundial, o al menos continental y europea. La elecci??n entre estabilidad o transformaci??n y cambio se ha resuelto siempre con los habituales viajes al centro: se han revelado no v??lidos, v??ase ese gran c??nico que es Tony Blair. En tanto, los problemas reales, no s??lo los dom??sticos de Espa??a, siguen en pie. El crecimiento desigual o la desigualdad creciente y la nula justicia redistributiva que una corporaci??n macro empresarial y de intereses como la UE se ve imposibilitada de resolver, si es que tiene intenciones de hacerlo, cosa que dudo. El mayor delito de los socialistas ha sido no profundizar ni quiz??s emprender un proceso de reforma del capitalismo y el control de sus desmanes, que est?? en sus or??genes, la de un socialismo no autoritario alternativo al comunismo desparecido y bien desparecido. Lo del PSOE es solo una peque??a batallita en esta gran guerra que de momento viene ganando, a costa del futuro de todos, el gran capital.

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