sábado, 8 de octubre de 2016

El valor moral de la hoguera



Hace no tanto tiempo, un historiador de Standford en viaje por Grecia se tropez?? en un camino de monta??a con una venerable pareja de ancianos, ??l iba subido a un burro y la mujer caminaba detr??s con una pesada carga de ramas. Cuando el erudito le pregunt?? por qu?? su mujer no iba en el burro el anciano le respondi?? pl??cidamente:???porque ella no tiene uno???. La an??cdota la cuenta Ian Morris, el historiador autor de una teor??a seg??n la cual la evoluci??n de los valores de las distintas sociedades humanas, nuestros c??digos morales a lo largo de la historia, depende del uso de los distintos tipos de energ??a.

Quiz??s record??is aquella ocurrencia ???me niego a llamarla idea??? del presidente Zapatero sobre El choque de civilizaciones, pero desde luego, lo que sucedi?? en aquel camino agreste del Peloponeso tiene mucho que ver con un cierto choque cultural. La idea de Morris es que en los ??ltimos 20.000 a??os se pueden detectar tres grandes sistemas de valores humanos sucesivos, asociados cada uno a una forma particular de organizaci??n social, que a su vez viene determinada por una forma concreta de capturar la energ??a del mundo que nos rodea.

El primero de los sistemas de valores propuestos es el de los cazadores-recolectores (???foragers'), la forma n??mada t??pica del Paleol??tico y de algunos primitivos actuales o recientes, como los abor??genes australianos o los bosquimanos africanos y ciertas tribus amaz??nicas y del Sureste asi??tico. Estos cazadores tienden a valorar la igualdad por encima de toda jerarqu??a y toleran bien la violencia intra e intergrupal. El segundo sistema es el de los valores agr??colas o campesinos ('farmers') que se alimentan de cultivos y de animales criados en granjas o semilibertad; estos tienden a valorar la jerarqu??a por encima de la igualdad y no toleran bien la violencia. El tercer sistema ser??a el de los valores de los combustibles f??siles, asociado a sociedades que aumentan la energ??a de plantas y animales a trav??s de la energ??a acumulada en el pasado geol??gico por plantas f??siles que se han convertido en carb??n, gas y petr??leo. Estas sociedades suelen valorar de igual forma la jerarqu??a y la igualdad, pero no toleran casi la violencia. Se podr?? discutir la validez de este esquema general, pero no que no sea sugerente.

Por supuesto, el encuentro en el sendero representar??a el choque entre la sociedad agraria y la de combustibles f??siles, pero esa ser??a una aplicaci??n relativamente pobre de la teor??a. Hay consecuencias m??s relevantes. Por ejemplo, si el modo de captura de energ??a determina los valores de un grupo humano, los fil??sofos morales que buscan un sistema perfecto de valores, una talla ??nica para todos, quiz??s est??n perdiendo el tiempo. Y que los valores que nosotros defendemos quiz??s alg??n d??a, probablemente cercano, perder??n su utilidad.

Todo esto es discutible (y sugerente), lo que no lo es tanto es que hace unos 100.000 a??os el Homo sapiens con su cerebro desarrollado, inici?? una evoluci??n cultural al margen en parte de la biol??gica y que debido a dicha evoluci??n, los valores han cambiado en los ??ltimos veinte mil a??os, y el ritmo de cambio se ha acelerado en los ??ltimos doscientos. Por otra parte, las tres etapas mencionadas estaban bien identificadas y aceptadas, con las fronteras de la Revoluci??n agraria del Neol??tico y la Revoluci??n Industrial de los siglos XVIII y XIX. Y en las tres fases cambi?? radicalmente el modo de extraer energ??a del entorno, todo ello determinado por y determinando a la densidad de poblaci??n y los sistemas de organizaci??n social. Es el paso de las peque??as bandas y tribus a los Estados modernos (Por cierto, un peque??o pa??s sin suficientes fuentes de energ??a para abastecer a su poblaci??n, como Catalu??a, ??es sensato que aspire a tener un estado propio por muy interconectado, o precisamente por eso, que est?? el mundo actual?; pero bueno, eso nos llevar??a a los temas de seguridad y soberan??a energ??tica que tampoco cumple Espa??a).

Hay tres preguntas previas y asociadas a esta teor??a: 1) ??Por qu?? cambian los sistemas de captura de energ??a?; 2) ??son estos cambios inevitables? Y 3) ??qu?? implican las respuestas a las dos anteriores para la evoluci??n de los valores?. El naturalista E.O. Wilson, el padre de la Sociobiolog??a, tan atacado por los expertos en ciencias sociales o ???blandas???, afirm?? que ya era hora de que la ??tica dejase de estar en manos de los fil??sofos y pasara a las de los bi??logos. No estoy muy seguro de eso, francamente, mi antigremialismo se me impone como recelo gen??rico. Hoy sabemos que junto al mecanismo de selecci??n natural de la Evoluci??n biol??gica conforme al cual las especies se adaptan a su entorno, existen mecanismos sim??tricos en los que las especies adaptan a ellas su entorno y a veces convierten la evoluci??n en contraproducente. Es lo que se ha dado en llamar ???efecto de la Reina Roja", a imagen del conocido pasaje de Alicia a trav??s del espejo, en el cual la Reina Roja empuja a Alicia a una alocada huida por la campi??a de su reino. Corren y corren para descubrir que siguen en el mismo sitio. Alicia le dice que en su mundo para ir de un sitio a otro hay que correr mucho; la Reina le responde que ???aqu??, sabes, para permanecer en el mismo sitio hay que correr tanto como sea posible???.

Los zorros no podr??n cazar a los conejos m??s veloces, as?? que s??lo sobrevivir??n estos, pero poco a poco, cuando s??lo queden conejos veloces, s??lo los cazar??n los zorros m??s veloces y los lentos morir??n; finalmente ambas especies, corriendo enloquecidas, se quedar??n en el mismo sitio, como bien se??alaba la Reina Roja. Pero en las sociedades humanas el asunto es a??n m??s complejo, porque el entorno sobre el que se disputa la carrera tambi??n cambia.

La carrera entre entorno y valores humanos se produce en miles de choques y competiciones culturales en las que los individuos van decidiendo que est?? bien y qu?? est?? mal. Finalmente, eso produce enormes cambios en las culturas. Constato, desde Plat??n a Hobbes, o al menos en el ??ltimo cuarto de milenio, que la filosof??a moral no ha hecho m??s que definir el pensamiento y las ideas que necesitaba la sociedad del momento, lo que no es poco, pero quiz??s no es suficiente.

 ??Quo vadis?

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