martes, 11 de octubre de 2016

La iron??a clarividente del poeta







"Un hombre libre, cuando fracasa, no echa las culpas a nadie." Joseph Brodsky

Hace una ma??ana de oto??o preciosa sin asomo de bruma en la laguna. El frontal de la iglesia est?? inmaculado, pero el propio cementerio tiene un toque de abandono ???no las tumbas, bien cuidadas??? muy de mi agrado, y est?? plagado como era de esperar de plantas ruderales, adventicias y l??gicamente nitr??filas. Junto a la tumba que busco hay varias de Amaranthus retroflexus, esa especie de acelgas silvestres que en Espa??a se conocen como bledos y en Italia como ???impianto??? o ???amaranto???. Pero en italiano para decir ???me importa un bledo??? se dice ???mi fa un baffo???, que es??? bigote, como el que yo me he dejado crecer para celebrar mi reciente divorcio.

Estoy en el cementerio de San Michele de Venecia situado en la isla del mismo nombre, aunque los venecianos, m??s expl??citos la llaman la Isla de los Muertos. Venecia est?? en aliviada temporada baja, superado el verano y a la espera de la nueva invasi??n en el carnaval. Un amable guarda con un italiano ininteligible y un ingl??s algo m??s comprensible me ayuda a encontrar la tumba de Joseph Brodsky. Brodsky naci?? en Leningrado, el actual y el anterior San Petersburgo, en 1940 y se exili?? de la antigua URSS en 1972 afinc??ndose en Nueva York donde muri?? tempranamente en 1996. Nueve a??os antes le hab??an concedido el premio Nobel. En mi opini??n es uno de los mayores poetas de su siglo. Es bastante justo que est?? enterrado en una de las islas de la famosa laguna; al fin y al cabo es autor de uno de los libros en prosa m??s bellos sobre esta ciudad:Marca de agua (Watermark). 

As?? pues esta isla es el cementerio hist??rico de Venecia. Que te entierren aqu?? es un raro, escaso privilegio, pero no tan antiguo como cabr??a suponer. De hecho, su origen se remonta a 1807 cuando los ocupantes franceses decretaron la insalubridad de los enterramientos en tierra firme y San Cristoforo, una isla pr??xima a San Michelle donde exist??a un convento de  benedictinos camaldulenses, fue seleccionada para tal misi??n. M??s tarde se rellen?? con tierra el estrecho brazo de agua entre ambas y pas?? a ser una sola. Naturalmente, los cad??veres eran transportados en g??ndola, convirtiendo la gran laguna en una suerte de franquicia de la Estigia. Compruebo que Brodsky est?? en buena compa????a; en tumbas vecinas yacen los restos de antiguos compatriotas como Stravinski y Diaguilev. Tambi??n encuentro la de otro gran poeta: Ezra Pound y alg??n cient??fico, como Doppler. El cementerio se usa todav??a. En la isla se alza la Iglesia de San Michele in Isola, de 1469. Es bell??sima y destaca la fachada simple y arm??nica perteneciente a uno de los primeros edificios renacentistas de la ciudad, obra del gran Mauro Codusi.

De Brodsky, como del cerdo, me gusta todo y todo me aprovecha, pero hay una cita que me encanta y en la que parafrasea a otra gran poeta rusa, Anna Ajm??tova: ???El verso crece en verdad de la basura; y las ra??ces de la prosa no son m??s honorables.??? Naturalmente era jud??o y como adem??s sus versos no cantaban la grandeza del progreso sovi??tico sino la desdicha de los seres humanos, tuvo suerte de salir a tiempo de ese pa??s. Antes le hab??an condenado a  trabajos forzados por parasitismo social ???ocurrente sin??nimo de la poes??a???,pero fue liberado gracias a la intervenci??n de ese compa??ero de viaje comunista que fue Jean Paul Sartre, uno de los pocos hechos de los que puede sentirse orgulloso el franc??s.

De Brodsky tambi??n me gusta su demoledora y clarividente iron??a. En una ocasi??n imagin?? la redacci??n de un cartel a colocar en alg??n lugar prominente de  Mosc?? que tiene la virtud de explicar muchas de las cosas que le sucedi?? al mundo despu??s: 
???Los brit??nicos han dejado un vac??o en Oriente Medio. Hay que llenarlo. Apoyar a los nuevos l??deres ??rabes. Proporcionarles armas, proporcionarles de todo. Endeudarlos. Decirles que pueden saldar la deuda si suben el precio de su petr??leo. Decirles que lo piensen bien, que los respaldaremos en todo momento; y que disponemos de bombas at??micas. Occidente tendr?? que darse por vencido, los ??rabes se enriquecer??n y nosotros contralaremos a los ??rabes: tendremos la sart??n por el mango, como corresponde al primer pa??s socialista del mundo. Ya est?? todo previsto. No es dif??cil llevarse bien con estos tipos: tampoco les gustan los jud??os.??? 

Sin embargo, los Estadounidenses tuvieron la misma idea, se les adelantaron en Arabia Saud?? y entre rusos y yanquis convirtieron el tablero de Oriente Pr??ximo en un ??nico aunque fragmentado campo de batalla que dura hasta hoy. Eso hicieron las dos grandes naciones de Brodsky, mientras ??l se limitaba a seguir haciendo versos primero en ruso y luego en ingl??s. 

Como el fracasado hombre libre que me considero, no vuelvo la vista atr??s. Al embarcar de nuevo en el vaporetto veo entre el limo esas almejas que los venecianos llaman vongole, abundan en las profundidades de las aguas venecianas, y en su precaria superficie, los ???Spaghetti alle vongole???. Deben contener m??s metales pesados que los que se usan en las naves espaciales.  Me marcho a C??rcega.



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