Justo en la plaza que rodea la estatua ecuestre de Marco Aurelio un perro husmea una manzana, pero no la come. Me acerco a perro y caballo y manzana, esta est?? podrida por el lado que no est?? mordido. Puede que alguna turista la haya desechado all?? mismo. O puede que haya venido rodando desde la vecina colina capitolina. Hay toda una simbolog??a con las patas de los caballos estatuarios: si tiene todas en el suelo, el jinete muri?? en su cama; si alza las delanteras, muri?? en combate; si alza solo una, fue herido y muri?? despu??s, como es el caso del emperador fil??sofo y de la estatua que le honra. Si admitimos que los pol??ticos deshonestos son la excepci??n y no la regla (depende de d??nde, depende de cu??ndo) se puede usar la famosa met??fora de la manzana podrida que contamina al resto del cesto. Pero yo prefiero la del manzano al borde de una pendiente: la primera manzana en caer, y por tanto en llegar rodando m??s lejos, es la podrida. En realidad los corruptos son a la vez la manzana y la pendiente.
"Los hombres han venido al mundo los unos para los otros. Por lo tanto, ed??calos o sop??rtalos"; Marco Aurelio, Soliloquios
Se habla de la ??poca de Marco Aurelio, el emperador fil??sofo como la edad dorada del Imperio, donde se dio un primer renacimiento, antes del Renacimiento postmedieval, cuando la prolongada estabilidad, que los historiadores llaman Pax Romana, permiti?? el regreso a los venerados modelos griegos, en que se volvi?? al prestigio de hablar y escribir en griego, el idioma de los sabios, y las artes y en especial la escultura llegaron a su m??xima imitaci??n de los modelos de la Grecia Cl??sica. Bajo el mando de Marco Aurelio, m??s ecu??nime que justo, ???al que si creemos en sus Meditaciones puso por delante el bien com??n a su felicidad personal (era un estoico, y los estoicos, como todo fil??sofo de la ??poca, no ense??aban una doctrina, la practicaban, daban ejemplo con su vida)???, Roma logr?? una armoniosa mezcla de imperio y rep??blica. Probablemente las m??s importantes democracias del mundo actual (las m??s importantes, no las mejores) muestran una predilecci??n cada vez mayor por esta f??rmula ???patentada??? por Marco Aurelio, el emperador fil??sofo, y cuyo mejor ejemplo contempor??neo son los Estados Unidos. En la colina capitolina de Roma est?? su estatua ecuestre, la del hombre que posibilit?? la fusi??n del sistema republicano y el imperial; m??s all?? de los pinos y cipreses, solo, porque la virtud, como la enfermedad, a??sla. Por cierto, los italianos, siempre tan supersticiosos, afirman que cuando la estatua caiga de su pedestal, se acabar?? el mundo, pero quiz??s sea una met??fora m??s sutil y elegante de la muerte de nuestras imperfectas democracias.



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