martes, 18 de octubre de 2016

Trump versus Iglesias; algunas reflexiones sobre los populismos







Parece ser que lo que une a los partidarios de Trump, esa est??pida mala persona, es su cerrada oposici??n a la inmigraci??n y a cualquier cosmopolitismo estadounidense, una de las se??as de identidad de este gran pa??s. Podr??a pensarse que se trata de una actitud racista, pero no es tan sencillo. Muchos de esos blancos de clase media con trabajo y rentas medias se confiesan orgullosamente descendientes de polacos, suecos o griegos e italianos. Lo que les indigna no es el color de la piel de los inmigrantes ni las proclamas (falsas) de que perjudican el mercado laboral; lo que les solivianta son los velos, la afici??n por el f??tbol europeo o el seguimiento de telenovelas en espa??ol. No creen en el multiculturalismo, sino en la integraci??n: si no est??n dispuestos a integrarse, como hicieron ellos, verdaderos ???americanos??? orgullosos de serlo, que se vayan. Es un debate que convendr??a plantear m??s detenidamente. 

El multiculturalismo, la conservaci??n de las se??as de identidad de los inmigrantes, ha sido la soluci??n mayoritaria en Europa, por ejemplo, en Francia, y el resultado no ha sido bueno porque no ha ido acompa??ado de una verdadera igualdad de oportunidades. Finalmente, eso ha desembocado en guetos ???uni??tnicos??? y en frustraci??n juvenil. Por el contrario, hist??ricamente al menos, la soluci??n mayoritaria en Estados Unidos ha sido la plena integraci??n: la mano en el pecho cuando suena el himno y se iza la bandera de las barras y estrellas, el uso del ingl??s y la inmersi??n ???y su contribuci??n, como en el cine y en la m??sica??? en la cultura popular y del ocio mayoritarias. Eso ha originado alg??n conflicto, pero ha permitido una riqueza a la vez que una unificaci??n patri??tica in??dita en Europa; con sus m??s y sus menos, ha sido un ??xito, de hecho, lo que mejor define a esa gran naci??n. Si es eso lo que reclaman los ???trumpistas??? no les falta raz??n. El problema es la simpleza de los mensajes, la falta de matices y de propuestas que no sean la expulsi??n. Populismo en suma.

En Espa??a tenemos un populismo de signo contrario (en realidad varios, a derecha e izquierda, como el de los nacionalismos perif??ricos), pero quiero centrarme en el de la facci??n de Podemos que lidera Pablo Iglesias y no en la del m??s moderado y posibilista Errej??n. Iglesias dice que desde las instituciones (democr??ticas, pero ese apelativo nunca lo usa para calificarlas) no se pueden conseguir suficientes logros para los oprimidos y reclama en consecuencia el poder en las calles de esas masas desfavorecidas. Iglesias no es un dem??crata. Olvida que desde Hobbes y Montesquieu, con la cesi??n del monopolio del uso de la violencia y de la coerci??n a las instituciones del Estado, y la separaci??n de poderes, nos hab??amos dado no s??lo unas formas opuestas a la ley de la selva, sino un uso democr??tico de la sociedad. La ??ltima ocurrencia de Pablo Iglesias es afirmar que dado que no tienen suficiente fuerza en esca??os la tomar??n en las calles; es m??s o menos lo que dijeron los nazis en la Rep??blica de Weimar. A algunos leninistas les sienta bien la camisa parda.

No es de derechas ni de izquierdas, pero es antielitista, simplista, m??s emocional que intelectual, utiliza la movilizaci??n social, el liderazgo carism??tico y el oportunismo para atraerse a las clases populares, la utilizaci??n de medidas para garantizarse la simpat??a de las masas y b??sicamente es antidemocr??tico pero usa la democracia, tambi??n la intimidaci??n. La crisis de la representaci??n pol??tica de los ??ltimos a??os (???no nos representan???) es una condici??n necesaria pero no suficiente para su surgimiento. Es preciso adem??s un liderazgo alternativo netamente ajeno a los pol??ticos convencionales (???la casta???), canaliza las demandas insatisfechas, prospera con las malas situaciones econ??micas, pero no ofrece alternativas, salvo su rechazo al capitalismo sin m??s y solicitan el rescate de una soberan??a popular supuestamente secuestrada por los aparatos del Estado. Suele buscar enemigos indefinidos como los extranjeros o los plut??cratas (o los jud??os). Es el populismo.

Son populismos opuestos el de Trump e Iglesias, pero en el fondo no tan antag??nicos. Ambos no tienen ning??n respeto a las reglas del juego y quieren hacerse con el poder por medios no estrictamente democr??ticos. Lo extremos se tocan y forman un c??rculo vicioso. Este es su ??lb??m de aut??grafos:



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