lunes, 10 de octubre de 2016

Tolerancia cero



Detesto la tolerancia, bueno, obviamente odio a??n m??s la intolerancia, pero lo opuesto a esta no es aquella, tan paternalista, tan gratuita, sino el respeto. No soy tolerante con los homosexuales, ni con los extranjeros, ni con los que no entiendo, sino que procuro respetarlos. Por supuesto que soy intolerante con los intolerantes, con los bobos, con los abusones y los privilegiados y opresores, y no les respeto tampoco. As?? que me siento realmente fuera de sitio cuando llego a un pa??s plet??rico de tolerancia (o no tanto), pero con escaso respeto a los ajenos. Como Suiza. Suiza no ha tenido una guerra en su propio territorio desde hace siglos, aunque fabrican armas ligeras con reputaci??n de excelentes, como sus relojes, y han exportado desde siempre soldados, desde la vistosa guardia del Papa hasta mercenarios en ??frica. Deber??an ser invadidos por tropas extranjeras, que bombardearan sus limpios edificios, destruyeran su infinito confort, que les desabastecieran, devastaran su primorosa tierra, sus maravillosos prados llen??ndolos de agujeros barrosos de obuses, que fusilaran a sus hombres, violaran a sus mujeres y luego dejar que alg??n pa??s lejano y ajeno, preferiblemente pobre, como Bolivia o Mali, abrazara a los refugiados suizos con amabilidad, les dijera que amaban lo suizo y les colocaran en un gueto a las afueras de Sucre o de Bamako. 


S??lo para ver qu?? dir??an, aunque no les deseo ninguno de los males que he enumerado. Suerte que tienen.

Pero para que sepan que la tienen.

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