Inmortalidad
Walt Disney no fue un pionero, ya que fue pematuro, pero por medio de una rudimentaria criog??nesis su cuerpo congelado como un producto de Pescanova anda depositado en una c??mara frigor??fica aguardando su improbable resurecci??n. Descanse en paz. Parece ser una leyenda urbana y que el gran mu??idor de dibujos animados fue sensatamente incinerado tras su muerte, pero qui??n sabe. Ahora ha surgido otra idea-ocurrencia m??s de estos tiempos. Supongamos que en un futuro m??s o menos pr??ximo la mente de una persona pueda convertirse en datos digitales y cargarse en un ordenador extremadamente potente. Dicha transformaci??n nos permitir??a vivir en un mundo de experiencias virtuales infinitas y, de hecho, alcanzar la inmortalidad (siempre que alguien se acuerde de hacer copias de seguridad y nadie nos desconecte). Conectarse a una m??quina cuando el cuerpo va a morir y mantener ese disco duro que es la mente. Ese, dicen, es el nuevo reto cient??fico-tecnol??gico-ut??pico, lo llaman transhumanismo. La transcendencia, superar la muerte ha sido y es desde siempre una aspiraci??n humana. A trav??s de las religiones desde siempre, de la ciencia y de la utop??a, de pseudociencias como el espiritismo y ahora, la moda m??s reciente a trav??s del llamado transhumanismo. Todas dicen lo mismo: la muerte no es el final. El artista deja su obra, el hombre com??n su descendencia para ser recordado. Sin embargo, la muerte, que es parte del trato que supone nacer, es inevitable. Aceptar la muerte, aceptar que es el final puede convertirse en un bello impulso, no necesariamente pesimista, para aprovechar la vida, para vivirla. Por eso, para m??, ateo y agn??stico, la pregunta no es si hay vida, otra vida, despu??s de la muerte, sino si hay vida, realmente una vida vivida, antes. Detr??s del transhumanismo existe la misma negaci??n que en las religiones que ofrecen otra vida tras la muerte: la realidad es una ilusi??n, sea en Matrix o sea en el para??so celestial. La tecnolog??a no hace realidad de forma completa todos nuestros deseos. S??, volamos, pero no como los p??jaros, sino en aviones, y no es lo mismo.
"Poemas p??stumos" 1968. Jaime Gil de Biedma
2050
Me gusta mucho la vida, pero en el 2050 hay grandes probabilidades de que est?? muerto o sea un carcamal de 101 a??os. Lo m??s seguro es que est?? muerto. Y me alegro. En 2050 habr?? en los oc??anos m??s toneladas de pl??sticos que de peces y m??s superficie de las tierras emergidas asfaltadas, cementadas, erosionadas, construidas, ocupadas por infraestructuras o gravemente da??adas, inservibles como tierra de cultivo, sin ??rboles, que tierras forestales. En 2050 nadie se acordar?? de m?? ni yo me acordar?? de vosotros ni de Homero ni de los p??jaros ni de la suave curva de la cadera de una mujer. Os tendr?? olvidados a vosotros y al mundo universo. Quiz??s por suerte.
***
No volver?? a ser joven
Que la vida iba en serio
uno lo empieza a comprender m??s tarde
-como todos los j??venes, yo vine
a llevarme la vida por delante.
Dejar huella quer??a
y marcharme entre aplausos
-envejecer, morir, eran tan s??lo
las dimensiones del teatro.
Pero ha pasado el tiempo
y la verdad desagradable asoma:
envejecer, morir,
es el ??nico argumento de la obra.
Que la vida iba en serio
uno lo empieza a comprender m??s tarde
-como todos los j??venes, yo vine
a llevarme la vida por delante.
Dejar huella quer??a
y marcharme entre aplausos
-envejecer, morir, eran tan s??lo
las dimensiones del teatro.
Pero ha pasado el tiempo
y la verdad desagradable asoma:
envejecer, morir,
es el ??nico argumento de la obra.
"Poemas p??stumos" 1968. Jaime Gil de Biedma

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